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José Martínez de Alfara, campeón de Europa de boxeo, el gran olvidado del deporte valenciano*

Esta publicación pretende recuperar la trayectoria humana y deportiva de José Martínez El tigre de Alfara, un destacado boxeador valenciano cuya vida se vio marcada por el exilio en Francia y, muy especialmente, en Argentina, así como su compromiso con los valores republicanos. Dada la naturaleza histórica y biográfica del objeto de estudio, se adopta una metodología cualitativa que combina el método biográfico con la investigación documental y las entrevistas en profundidad, buscando ofrecer una comprensión holística de su figura. Las conclusiones principales de este estudio revelan la importancia de Martínez de Alfara como figura deportiva de primer nivel, campeón de Europa y un referente ineludible para el boxeo valenciano y argentino. Su exilio, consecuencia de la Guerra Civil Española, añade una dimensión humana y política a su historia, conectándolo con un período crucial de la historia de España y Europa. El análisis de su trayectoria permite comprender mejor las consecuencias del conflicto bélico y el impacto del exilio en la vida de miles de personas y en el conjunto de la sociedad española. Su olvido e invisibilización representan una pérdida para el patrimonio deportivo y cultural del País Valenciano por lo que se proponen medidas para poner en valor y divulgar su legado, y para que su trayectoria deportiva y humana sean conocidas y reconocidas por las generaciones presentes y futuras.

historia del deporte; memoria democrática; metodología cualitativa; boxeo; exilio

Cette enquête cherche à reconstituer le parcours humain et sportif de José Martínez « El Tigre d’Alfara », boxeur valencien de renom dont la vie a été marquée par l’exil en France, et plus particulièrement en Argentine, ainsi que par son engagement en faveur des valeurs républicaines. Étant donné la nature historique et biographique de l’objet d’étude, une méthodologie qualitative a été adoptée, combinant la méthode biographique à la recherche documentaire et aux entretiens approfondis, dans le but d’offrir une compréhension holistique de sa figure. Les principales conclusions de ce travail révèlent l’importance de Martínez d’Alfara en tant que figure sportive de premier plan, champion d’Europe et référence incontournable tantôt pour la boxe valencienne tantôt pour l’argentine. Son exil, conséquence de la Guerre civile espagnole, ajoute une dimension humaine et politique à son histoire, le reliant à une période cruciale de l’histoire de l’Espagne et de l’Europe. L’analyse de son parcours permet de mieux comprendre les conséquences du conflit armé et l’impact de l’exil sur la vie de milliers de personnes et sur l’ensemble de la société espagnole. Son oubli et son invisibilisation représentent une perte pour le patrimoine sportif et culturel du Pays Valencien, c’est pourquoi des mesures sont proposées pour valoriser et diffuser son héritage, en veillant à ce que son histoire soit connue et reconnue par les générations présentes et futures.

histoire du sport; mémoire démocratique; méthodologie qualitative; boxe; exil<

This study aims to reconstruct the human and sporting trajectory of José Martínez “El Tigre d’Alfara”, a renowned Valencian boxer whose life was marked by exile in France, and especially in Argentina, as well as his commitment to republican values. Given the historical and biographical nature of the subject, a qualitative methodology has been adopted, combining the biographical method with documentary research and in-depth interviews, seeking to offer a holistic understanding of his figure. The main conclusions of this study reveal the importance of Martínez d’Alfara as a leading sports figure, European champion, and an inescapable reference for Valencian and Argentinian boxing. His exile, a consequence of the Spanish Civil War, adds a human and political dimension to his story, connecting him to a crucial period in the history of Spain and Europe. The analysis of his trajectory allows for a better understanding of the consequences of the armed conflict and the impact of exile on the lives of thousands of people and on Spanish society. His oblivion and invisibility represent a loss for the sports and cultural heritage of the Valencian Country, which is why measures are proposed to enhance and disseminate his legacy, ensuring that his story is known and recognized by present and future generations.

Sports history; democratic memory; qualitative methodology; boxing; exile

Introducción

Este capítulo se propone reconstruir la trayectoria humana y deportiva de José Martínez El tigre de Alfara, un destacado boxeador valenciano cuya vida se vio marcada por el exilio en Francia y, muy especialmente, en Argentina, así como su compromiso con los valores republicanos. Para comprender su trayectoria deportiva es menester conocer, en primer lugar, el contexto histórico y social en el que se desenvolvió.

En ese sentido, desde abril de 1931 España vivía bajo el entusiasmo de un nuevo concepto político: la República y con ella llegaba también una nueva concepción del papel de la mujer en la vida, de la importancia del deporte como herramienta para disfrutar del cuerpo o para alcanzar la fama, como fue el caso de destacados boxeadores valencianos de los años 30, o de los futbolistas profesionales que disputaban la liga en primera división.

Todo este mundo estalló el 18 de julio de 1936 con el golpe de estado propiciado por el general Francisco Franco que contó con el apoyo de la Alemania de Adolfo Hitler, la Italia de Benito Mussolini, el Portugal de Alberto Salazar; la jerarquía de la Iglesia Católica, los falangistas, los requetés, los carlistas, la banca, buena parte de la judicatura y los caciques de los pueblos.

Para profundizar en la carrera deportiva de José Martínez, el tigre de Alfara, nos hemos basado fundamentalmente en el estudio de la prensa de los años 20 y 30, y en libro El tigre de Alfara, el gran campeón que la guerra destronó1 de su biógrafo Francisco Cabo Alandes, con quien departimos en una larga conversación mantenida con él en el trinquete de la calle Pelayo de València.

En ese sentido, no se puede comprender la trayectoria de José Martínez sin conocer los años en los que destacó como boxeador, el papel que desempeñó el boxeo en la mentalidad de muchos jóvenes españoles y los espacios deportivos que sirvieron de escenario a sus combates, en especial en la ciudad de València.

Nos interesamos también por su apoyo a la República, sus combates en Francia, el odio que suscitó en su pueblo Alfara del Patriarca, su exilio en Mar de Plata (Argentina) donde descansan sus restos, y el borrado de su trayectoria deportiva por parte del régimen franquista, que paradójicamente no se opuso a la salida de su familia, una vez acabada la guerra civil. El profundo silencio de la prensa española sobre su exilio, que también afectó a otros deportistas como José Catalina Llorens Lacomba, Manuel Usano, Alejandra Soler, Juana Reinés, Enrique Cano o Isidro Muñoz El Perolero entre otros2, completa la mirada que hemos tratado de trazar sobre su persona.

El objetivo de este estudio es reconstruir la trayectoria vital y deportiva de José Martínez de Alfara, analizando su impacto en el deporte valenciano y su experiencia como exiliado en Francia y Argentina. Para ello, se identificarán y analizarán en un primer momento las principales etapas de la carrera boxística de Martínez de Alfara, incluyendo sus logros deportivos, sus rivales y su estilo de boxeo. Por otra parte, se reconstruirá la experiencia del exilio de Martínez de Alfara en Francia y Argentina, considerando sus condiciones de vida, sus redes sociales y su relación con los exiliados españoles y valencianos. Todo ello, contextualizando el recorrido vital de Martínez de Alfara en el marco de la historia del boxeo, la historia del deporte valenciano, la Guerra Civil Española y el exilio republicano. Analizaremos, de este modo, el papel de Martínez de Alfara como figura representativa del deporte valenciano y su posterior olvido en la memoria colectiva.

Metodología y fuentes documentales

Dada la naturaleza histórica y biográfica del objeto de estudio, se adopta una metodología cualitativa que combina el método biográfico con la investigación documental y las entrevistas en profundidad, buscando ofrecer una comprensión holística de su figura. Este enfoque se inspira en la tradición de la historia social y la microhistoria, que prioriza el estudio de casos particulares para comprender procesos sociales más amplios3. De esta manera, el método biográfico se sitúa en el centro de esta investigación. Se entiende la biografía no como una simple narración cronológica de hechos, sino como una construcción social que emerge de la interacción entre el individuo y su contexto histórico, social, cultural y deportivo4. Se busca reconstruir la trayectoria de vida de Martínez de Alfara, prestando atención a sus experiencias personales, sus relaciones sociales, sus motivaciones y las decisiones que marcaron su vida, así como a las circunstancias históricas que condicionaron su vida, como la República, la Guerra Civil Española y el exilio. Seguidamente, la investigación documental constituye un pilar fundamental de esta metodología. Por ello, se ha realizado una exhaustiva recopilación de fuentes primarias y secundarias, incluyendo, muy especialmente, el vaciado de la prensa de época correspondientes al período de actividad deportiva y exilio de Martínez de Alfara. De ese modo se han recogido noticias, crónicas deportivas y otros materiales para reconstruir tanto su carrera boxística como su vida personal. Este análisis de prensa se inspira en los trabajos que consideran a los periódicos como actores sociales y fuentes privilegiadas para el estudio de las mentalidades y las representaciones colectivas5. También se han consultado archivos municipales y autonómicos valencianos, así como la biblioteca del Instituto Cervantes en Toulouse o la propia Biblioteca Valenciana de Sant Miquel dels Reis en busca de documentos oficiales, registros civiles, expedientes, etc., que puedan aportar información sobre la vida de Martínez de Alfara. Paralelamente, se ha entrevistado a tres historiadores y sociólogos del deporte especializados en el exilio para complementar la información recopilada a través de la investigación documental y obtener perspectivas cualitativas sobre la figura de Martínez de Alfara y su contexto.

Contexto histórico y social: del entusiasmo a la tragedia, de los estadios a las trincheras

Los jóvenes de las naciones que habían tomado parte en la Gran Guerra (1914-1918) quisieron olvidar los horrores vividos y para ello se lanzaron a disfrutar de la vida lo más intensamente posible: el bugui-bugui, los blues, el jazz, el charlestón, el tango y otros bailes animaron las salas de fiestas de las principales ciudades españolas y de los bar-rooms, donde los bartenders servían gin-tonics, cócteles, y whiskies. Gilbert Guilleminault6 califica este periodo con la expresión francesa les années folles. En València un famoso music-hall llevaba el nombre de Bataclan, a imitación del que iluminaba las noches de la ciudad de París. En Menton (Francia) fallecía el 1 de enero de 1928 Vicente Blasco Ibáñez, director del periódico El Pueblo, novelista famoso y gran defensor de la República.

A finales de los años 20, el cine sonoro llegaba a las salas cinematográficas y, con él, también las imágenes de los grandes combates de boxeo que se disputaban en Estados Unidos y en Europa. Los automóviles espaciosos y veloces nos invitaban a vivir la vida con frenesí, las girls estadounidenses pilotaban coches o aviones, y se lanzaban a nadar o a tomar parte en competiciones internacionales. Las puertas de los High Schools estaban abiertas para ellas.

Sin embargo, los días de vino y rosas tocaban a su fin. El crack bursátil del 29 se saldó con una crisis sin precedentes en los Estados Unidos, y a medida que pasan los años en Europa, las ideologías totalitarias se afianzan en la Unión Soviética, Italia y Alemania7. Francia y el Reino Unido, ante el temor de una nueva guerra, ceden a las exigencias territoriales de Alemania. En el Pacífico, Japón cree que tiene derecho a expandirse hacia el sur y, de este modo, obtener las materias primas de las que carece.

La no participación de España en la Primera Guerra Mundial le había servido para aumentar sus exportaciones y para evitar la sangría humana que supuso para los países contendientes, en especial Francia, Alemania y Bélgica. En España una monarquía parlamentaria agraria y conservadora se aferraba a un pasado imperial que ya no existía. Las guerras en el Norte de África, con desastres militares como el de Annual (1921), recordaban que este país aún no se había recuperado de la losa de pesimismo que pesaba sobre él desde que en 1898 la flota española fuese hundida en la bahía de la Habana8.

Las condiciones en las que vivían muchas familias eran extremadamente duras. Salvo las zonas industrializadas del País Vasco, Cataluña, València y Andalucía, el resto del país carecía de una clase media con un proyecto regenerador. La dictadura de Primo de Rivera (1923-1929) se vio incapaz de acometer las reformas que exigía una España moderna e incorporada a Europa. Una España que en el plano intelectual, artístico y literario vivió un momento excepcional gracias a poetas: Lorca, Alberti, Salinas, Cernuda, Miguel Hernández, Machado; escritores: Unamuno, Baroja; filósofos: Ortega y Gasset, María Zambrano, Carmen  del Burgo; artistas: Picasso, Renau, y mujeres que ejercieron la política: Victoria Kent, Clara Campoamor, María de Maeztu, Dolores Ibárruri, y muchas más9.

Frente a la España que admira la Enciclopedia, la Ilustración y las nuevas concepciones pedagógicas introducidas por la Institución Libre de Enseñanza, se levanta la España que habla de la grandeza de los tiempos pasados, la defensa del catolicismo, por el imperio hacia Dios, y señala a sus nuevos enemigos: el liberalismo, el socialismo, el comunismo, el anarquismo y a los sectores intelectuales y movimientos estudiantiles que “han sembrado el odio entre los obreros y están resquebrajando el baluarte del catolicismo agrario y gregario”10.

La República suponía el debilitamiento de la autoridad y se daban armas legales a las fuerzas sociales y políticas que se proponen modificar las estructuras del sistema11. La República abogaba por la creación de escuelas, por la libertad de Cátedra, por una universidad independiente en la que los alumnos formaban parte de los claustros de los profesores. La República estaba a favor de la separación de Iglesia y Estado, y una concepción del cuerpo en el que la Iglesia dejaba de tutelar el cuerpo y la mente de las mujeres. La emancipación femenina, el fomento de los deportes, las actividades en medio de la naturaleza, la presencia de las mujeres en los hospitales, colegios, fábricas, empresas formaban parte de las imágenes cotidianas en las grandes ciudades. Las actividades deportivas en las que las mujeres brillaban en las canchas de tenis con Lily Álvarez como mayor exponente12, en los estadios, terrenos deportivos y piscinas, eran para la derecha reaccionaria y la jerarquía eclesiástica un atentado a la moral. La función de la mujer era la de traer niños a la vida y estar al servicio del marido, del hermano y bajo la tutela del padre. El divorcio era el gran mal que iba a acabar con la sociedad paternal.

En el otro platillo de la balanza estaban los partidos de izquierda, buena parte de los intelectuales, un gran número de artistas, los sindicalistas en especial los anarquistas13 y ugetistas14, y los estudiantes de la Federación Universitaria Escolar (FUE)15 que desarrollaron una ingente labor en los campos de la cultura y el deporte.

El triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 aceleró el pacto entre reaccionarios, neoconservadores y fascistas. La cuestión era buscar el momento y los militares que estuvieran dispuestos a dar un golpe de Estado, que ellos calificarían de cruzada, para salvar al pueblo español. Los generales llamados africanistas se postularon como los nuevos salvadores de España, dispuestos a ofrecer su sangre para salvar a España de las garras del marxismo y la lucha de clases16.

Y la fecha elegida para la sublevación militar fue el 18 de julio de 1936 cuyo resultado final fue el triunfo del bando golpista. El fin de la guerra supuso el exilio para miles de españoles, el luto en media España, la incautación de bienes de las familias afines a la República y la deportación de todas aquellas personas desafectas al régimen. El miedo a hablar de la guerra se prolongó durante décadas, incluso una vez restablecida una incipiente y débil democracia, que no tuvo ningún reparo en dejar enterrados en las cunetas más de 150 000 cuerpos de españoles.

A lo largo de los años que duró la Dictadura, el dictador ofreció siempre una imagen suya marcada con el halo de la divinidad, que la Iglesia se encargó de mostrar. Así, Francisco Franco, caudillo de España por la gracia Dios, era presentado como el hombre que entraba bajo palio en las catedrales. A imagen de la Reconquista, que duró 8 siglos, la guerra de España era una cruzada entre el mal y el bien, entre moros y cristianos, entre rojos y nacionales: “Nuestra Cruzada es la única lucha en que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos”17. Francisco Franco trató de aparecer a través de sus discursos como un enviado del Altísimo. La historia de España la resumió con estas palabras: “ventura en la dictadura de Primo de Rivera, desventura en la República, legítima defensa de la sublevación popular (es decir, del Alzamiento), y resolución para siempre del problema político de España gracias al derramamiento de sangre de los mejores18”.

Durante la Dictadura, los manuales escolares hablaban de la Guerra Civil Española para describir el periodo comprendido entre julio de 1936 y abril de 1939, en el que los “buenos” eran los partidarios del general Francisco Franco, y los “malos”, los republicanos, llamados despectivamente “rojos”.

A partir de la Transición Política, numerosos estudios han permitido descubrir muchos aspectos ocultados y manipulados por el régimen. En este sentido, el historiador Ángel Viñas19, en su Trilogía La República Española en guerra, acuñó la expresión “Guerra de España” por estimar que daba más bien cuenta de los que aconteció, al localizarla geográficamente.

El deporte en València adquiere carta de naturaleza

La práctica del deporte es fruto de una clase media que dispone de medios y de tiempo de ocio. A principios del siglo XX en València, la segunda ciudad más industrializada de España tras Barcelona, vivía bajo el signo de la prosperidad. Las relaciones económicas con Francia eran muy intensas. El puerto de Valencia se convirtió en punto de embarque de miles de toneladas de cítricos que tuvieron como destino el puerto francés de Sète. Las navieras valencianas vivieron un momento económico excepcional y los embarques para Londres y Liverpool supusieron el bienestar para miles de artesanos y agricultores. Todo ello contribuyó a la eclosión de una clase media que deseaba imitar las costumbres de su homóloga europea, y el deporte sirvió para disfrutar de las emociones que proporcionaban partidos de futbol, combates de boxeo, carreras pedestres, competiciones ciclistas, travesías a nado, regatas y partidas de pelota, o matchs de tenis, entre otras2021. Y esa efervescencia por incorporarse a Europa, se contagió a buena parte de la población.

Los tres grandes deportes de la época fueron el futbol, el boxeo y la pelota valenciana. En la ciudad de València los tres grandes clubes de futbol eran el Gimnástico, el Levante y el Valencia F.C y, entre ellos, la rivalidad entre sus hinchadas era enorme. El campo de Mestalla, inaugurado en 1923, disponía de más de 17 000 localidades y el del Gimnástico de 12 000 y además contaba con un velódromo. La plaza de toros, con capacidad para 18.000 personas, se llenaba con los combates de boxeo. El trinquete de la calle Pelayo, con capacidad para casi 800 personas, celebraba partidas seis días a la semana, y además contaba con el aliciente de las apuestas22. Son muchas las publicaciones23que se han dedicado a estas entidades deportivas en aquellos años.

La otra gran pasión fueron las corridas de toros que poco a poco vieron como los deportes les restaban aficionados. Hecho que suscitó numerosos artículos en los que se asociaba a los toros con el espíritu de la nación y a los nuevos deportes, plagados de palabras inglesas o francesas, como algo importado y, además, con el problema añadido de que las mujeres se estaban aficionando, descuidando la función para la que habían sido engendradas.

Los años 20 y 30: de la emoción a la tragedia colectiva.

A lo largo de los años 20 y 30 la prensa española y europea comenzó a interesarse por los deportistas españoles, y no solo por los boxeadores. Los atletas Manuel Lora y Luis Archelós realizaron la París-València en 1930, un acontecimiento social para la prensa francesa y española como quedó recogido en el libro de ruta que Lora exhibió durante años. Archelós, acabada la guerra, fue un excelente artista gráfico, así como un brillante pintor de bodegones. José Morant, el Meló, y Manuel Lora hicieron la Valencia-Menton corriendo y portando las banderas de la República y la del País Valenciano hasta la tumba de Blasco Ibáñez, desatando el entusiasmo por todos los pueblos por dónde pasaban. Este acto tuvo una enorme repercusión tanto en Francia como en España. José Catalina Llorens, Lacomba, fue campeón de España en 1930 de altura, triple y longitud, hazaña que ningún otro atleta español ha logrado hasta la fecha, y que ha merecido ser destacado por los historiadores franceses del atletismo24.

Un rudo campesino de Alzira llamado Sebastián Fontana Mogort, (1908-1939), fusilado el 12 de julio de 1939 por el bando vencedor de la guerra, se adjudicó la II travesía del Mediterráneo en 1928 y fue 4° en el campeonato de España en mar abierto sobre 2 000 metros. En años sucesivos hizo numerosos primeros puestos en travesías a nado por el Júcar, bahía de Cullera, Alzira Castellón y València25. El ciclista Antonio Escuriet Pedro (1909-1988) fue el primer español en ganar una etapa de la Vuelta a España. Abandonó el ciclismo en 1942. La primera edición de la Vuelta Ciclista a Levante se celebró en 192926.

En la València de los años 30, las travesías a nado al puerto de València y otras ciudades sirvieron para que la natación entrara a formar de la práctica deportiva de decenas de aficionados. La piscina de las Arenas acogió el campeonato de España de natación en 1935 y, además, contó con una iluminación que permitió que las pruebas se celebraran en horario nocturno, hecho que propició comentarios sumamente elogiosos por parte de la prensa nacional. Los clubes náuticos de Alicante y València destacaban por su loable labor27.

El tenis contaba con decenas de aficionados, gracias a la labor de un buen número de jugadoras. El empresario y exportador inglés Alfredo Faulcombridge, afincado en València desde 1905, fundó el Club Sporting, y un año después de su muerte, en 1933, la federación valenciana de tenis decidió crear un torneo que lleva su nombre y que se ha mantenido hasta la fecha28.

La pelota valenciana vive del recuerdo del Nel de Murla, y de una nueva generación de notables pelotaris que, en el trinquete de Pelayo y decenas de pueblos, dejan huella entre los aficionados: Guara, Xiquet de Liria, Xiquet de Simat, Xiquet de Sueca, Xato de Pedreguer, Juliet de Paterna, Alberto Arnal Navarro, Quart2930. También en el Frontón Valenciano, las modalidades vascas gozan de un excelente plantel de jugadores y jugadoras31.

El rugby se abría paso gracias a los estudiantes de la FUE. El equipo de la FUE disputó dos finales del campeonato de España y Enrique Georgacópulos fue el primer internacional valenciano32.La Facultad de Medicina de València contaba con una generación de profesores y alumnos excepcionales, y con el polifacético deportista Manuel Usano, pionero en el desarrollo de la medicina deportiva33. El hockey, el baloncesto, el balonmano se extendían en los centros educativos como el actual instituto Lluís Vives, el colegio de los Jesuitas o los Salesianos de la calle Sagunto.

Los boys scouts se adentraban en los bosques; los componentes de La Colla el Sol ascendían a las cumbres; el motociclismo y el automovilismo disputaban sus primeras competiciones. Mientras en los años de la guerra, los partidos de izquierdas incidieron en mayor medida en un deporte al servicio del ejército de la República, los anarquistas abogaron por un deporte como realización personal, en contacto con la naturaleza, como fue el caso del profesor de educación física y pelotari Enrique Barberá Carrasca (2003)34.

El papel del cine y los medios de comunicación en el desarrollo del deporte valenciano

El poder de la imagen en movimiento, el cinematógrafo, fue la herramienta con la que muchos valencianos pudieron conocer lo que acontecía en el mundo. Las películas, en un primer momento mudas, y a partir de 1927 sonoras, se convirtieron en el entretenimiento más solicitado y decenas de salas de cine abrieron sus puertas. Paralelamente, los periódicos y las revistas reforzaron el enorme papel que tenía el deporte en otros países y la vida fastuosa de aquellos que triunfaban.

La representación cinematográfica de Hollywood a menudo idealizó la figura del púgil profesional, exhibiendo un estilo de vida suntuoso caracterizado por la ostentación de bienes de lujo, coches de alta gama y la compañía de mujeres glamurosas. Esta imaginería contribuía a la mitificación del deportista y a la construcción de un arquetipo de éxito desvinculado de la mera consecución de la forma física.

Paralelamente, en España, disciplinas como el boxeo y el fútbol emergieron como empresas de considerable envergadura económica. Su principal propósito trascendió la promoción de la cultura física, orientándose hacia la satisfacción de las demandas emocionales del público. Esta orientación comercial impulsó la necesidad de infraestructuras deportivas de gran capacidad, como la construcción de grandes estadios o, en su defecto, la adaptación de espacios preexistentes, como las plazas de toros o frontones, práctica que fue notablemente observable en ciudades como València35.

El periodista Salvador Pont Ripoll, Alarcón, cronista del Mercantil Valenciano comprendió la importancia social que los deportes iban a ocupar en el quehacer de los valencianos y, en 1924 y en años sucesivos, organizó la Volta a Peu a la ciudad y la Primera Vuelta a pie a la región valenciana (1930), pruebas que despertaron un inusitado interés nacional.

Paralelamente, otros periódicos se sumaron a este tipo de iniciativas y, de este modo, nació la primera Travesía del Puerto de València a Nado (1927), que contó con organización a cargo del diario La Correspondencia de Valencia. Por su parte, el diario El Pueblo se hizo cargo de la dirección de la primera Vuelta Ciclista a Levante (1929).

Los periodistas de aquellos años apenas percibían alguna retribución, eran auténticos entusiastas3637. En este sentido señalamos a Rafael Zafrilla, en el Mercantil; José Simó Barceló en La Correspondencia de Valencia; Santiago Carbonell, Sincerator, en Las Provincias; Vicente Juan Mares, en la Voz de Valencia; Amador Sanchís y Navarro Manchón en El Diario de Valencia; Eduardo Gascó y Vicente Lozar, en El Pueblo; e incluso hubo atletas como José Catalina Llorens, Lacomba, que ejerció de periodista en el Mercantil Valenciano.

El boxeo iluminó la plaza de toros de València

Los primeros combates de boxeo de los que se tiene constancia en València, gracias a la prensa consultada, se celebraron en febrero de 1918 en el Jai Alai38 y fueron organizados por el club Valencia Sportiva. El 14 de octubre de 1922 se constituyó la Federación Regional Levantina de Boxeo que tuvo como presidente a Raimundo Ricci, un estadounidense de Nueva Jersey, afincado en València y notable ex púgil y entrenador39.

Los combates se celebraban en un conocido teatro, el Ba-ta-clán, el teatro-circo Regües, el campo de deportes del Bancario FC, el teatro Apolo, el campo de deportes del Gimnástico, la plaza de toros de València, el local España de Alicante, el salón Royal de Castellón, el teatro de la Princesa de València, el velódromo Hispano, el trinquete de Pelayo, entre otros muchos más.

El primer olímpico del País Valenciano fue el boxeador alicantino Juan Pastor Catalán (1906-1996) que participó en los Juegos Olímpicos de París de 1924 y llegó a cuartos de final. El 16 de diciembre de 1924 en el local “España” de Alicante se disputó la primera reunión de boxeo entre las federaciones Levantinas Norte y Sur. En la València de los años 30, el boxeo es ya un fenómeno de masas y un excelente negocio, como demostró el periodista Salvador Pont Ripoll, Alarcón, cronista del Mercantil Valenciano40, organizador de numerosas veladas pugilísticas.

Gracias a los periódicos y al cine, rico podía serlo un joven con fuertes brazos como el vasco Paulino Uzcudun (1899-1985) que terminó sus días sin recordar su espléndido pasado. Boxeadores como el francés Georges Carpentier (1894-1975), el estadounidense Jack Dempsey (1895-1983); el italiano Primo Carnera (1906-1967) y el alemán Max Schmeling (1905-2004) acaparaban la atención mundial en cada uno de sus combates y ello quedaba reflejado en crónicas y entrevistas que jóvenes valencianos dotados físicamente creyeron poder emular.

Los púgiles valencianos solían formar parte de sociedades deportivas que contaban con un local donde ejercitarse. Estos fueron los más conocidos: Jai Alai Boxing Club, Valencia Boxing Club, Ruzafa Boxing Club y Levante Boxing Club.

En lo que atañe a los boxeadores fueron muchos los jóvenes que se aficionaron y que, durante unos años, trataron de cambiar su suerte gracias a sus puños. Muchos púgiles contaban con decenas de aficionados que no dudaban en acompañarlos y que, en ocasiones, llegaban a las manos con los entusiastas del bando contrario.

El valenciano41 era la lengua dominante como acontecía en el joc de pilota a mano. Las apuestas entraron por la puerta grande y el hecho de proclamarse campeón de España era todo un orgullo para el pueblo que había visto nacer a su ídolo. Muchos jugadores de pilota y muchos boxeadores fueron conocidos por motes donde solía aparecer el nombre del pueblo al que representaban: el xiquet de Murla, el xiquet de Simat, Alberto Navarro, de Quart, Ricardo Alis de Buñol. Se daba por una parte un sentimiento de pertenencia muy arraigado entre las clases populares y el deseo de permanecer en la memoria.

En València Ricardo Alis (1906-1969), nacido en Buñol, si bien residente desde los 5 años en Barcelona, fue uno de los primeros grandes boxeadores que disputó encuentros internacionales. Terminada su carrera deportiva, volvió a su pueblo natal donde montó un gimnasio para promocionar el boxeo, iniciativa que no obtuvo el éxito deseado. Sus últimos años, olvidado de todos, los vivió en la penuria y trabajó como guardia en los jardines de los Viveros de València.

Hilario Martínez (1905-1983), nacido en la localidad de Aielo de Malferit, fue otro de los grandes boxeadores valencianos que hicieron su carrera en Barcelona. Durante la guerra participó en combates en favor de las milicias antifascistas. En la posguerra, como muchos otros deportistas, pasó penurias y su historia forma parte de la película Juguetes rotos de Samuel Summer (1966) donde se retrata el final de grandes ídolos del mundo del toreo, del boxeo y del fútbol que acabaron siendo olvidados y terminaron viviendo del recuerdo de los tiempos pasados.

Baltasar Belenguer Hervás, Sangchili (1911-1985), nacido en València, fue el primer campeón del mundo del boxeo español. Un boxeador de pequeña estatura (1 m 56) pero dotado de un enorme valor y acometividad. El 1 de junio de 1935 se proclamó campeón del mundo en la categoría de peso gallos al vencer al panameño Alf Brown. Miguel Domínguez Rández en su libro de Sangchili a Kempes42 escribe:

De las investigaciones que realizamos, de la consulta a informaciones de la época, y a personas que vivieron los rocambolescos episodios que rodearon este combate, uno está en condiciones de afirmar que en él hubo tomate, con manipulaciones tendentes a favorecer a Sangchili, por más que este, como suele ocurrir fuera completamente ajeno a ellas.

Baltasar Sangchili durante la guerra se estableció primero en Nueva York y luego en París, donde realizó exhibiciones. Acabada la guerra volvió a València, dejó el boxeo, trabajó en un circo, abrió un gimnasio en Torrent y se dedicó a preparar nuevos púgiles.

A grandes rasgos, las pérdidas causadas por la guerra fueron enormes para el deporte valenciano. Muchos deportistas perdieron la vida en el frente o vieron truncadas para siempre sus carreras deportivas por lo que no tuvieron tanta suerte como los que acabamos de conocer. El médico Manuel Usano recaló en Colombia donde fue el gran artífice de los V Juegos de Centro América y del Caribe en 1946, como así fue reconocido por el presidente de la República. José Catalina Llorens, Lacomba deambuló por Italia, Brasil y Argentina donde recaló y tuvo que reciclarse como hombre del cine. Enrique Georgacópulos, el primer internacional del rugby valenciano y guardaespaldas de Negrín presidente de la República Española, murió en Francia unos meses después del desembarco de Normandía y así podríamos enumerar muchos más.

José Martínez, el tigre de Alfara

Aspectos biográficos

José Martínez Valero nació en València el 14 de octubre de 1911 en el antiguo Hospital Provincial de la calle Guillén de Castro y fue bautizado en la iglesia de San Valero del barrio de Russafa, un distrito que en los años 30 contó con un club de boxeo. Su madre, María Valero, trabajaba como guarda-barrera del tren de vía estrecha entre València y Bétera, y murió siendo José muy pequeño. Adoptado por Dolores Chapa, que había enviudado, vivió en la calle Santa Bárbara de Alfara. Una vida muy humilde marcó su infancia y adolescencia.

José Martínez cuenta en las entrevistas que le hicieron, cuando ya era famoso, que de pequeño trabajó en el campo, en una fábrica de ladrillos y en la Conservera de Alfara. En la entrevista de la revista Estampa de fecha 7.2.1931 a preguntas del reportero de cómo nació su afición, responde:

Si quiere que le diga la verdad no lo sé. Yo, de pequeño, me consagré a las faenas del campo. A los catorce años entré a trabajar en la Conservera y los domingos cuando había corridas de toros en València me dedicaba a la venta de gaseosas en la plaza.

En esa misma entrevista, firmada por Enrique Malboysson, José Martínez manifiesta: “Mis aficiones predilectas son el cine y el automovilismo. Tengo que ganar mucho dinero, para adquirir un auto de la mejor marca que exista, para que lo disfrute conmigo mi mujercita”.

Alfara del Patriarca es un municipio situado a 7 kilómetros de València que limita al norte y al oeste con Montcada, al sur con València, y al este con Foios y Vinalesa. Su topónimo árabe alhara ha sido traducido como “el pueblo pequeño”. Allí, jugando en la calle, se crió sano y fuerte José Martínez. A finales de 1927 su vida cambió para siempre. Un vecino llamado Tomás Beltrán Fenollosa se percató de la fuerza de este muchacho y lo inscribió para un combate que ganó, era el 1 de octubre de 1927. Su contrincante se llamaba Corral, y en ese momento José ni imaginaba lo que iba a acontecer en su vida, pero era consciente que el boxeo formaba parte de él.

Los inicios de su carrera deportiva: cada combate, una victoria

Unos meses después entrena en el Jai Alai a las órdenes del manager Nicolás Calvo y cuenta con el periodista Alarcón para promocionar su carrera, quien será el encargado de apodarle el Tigre de Alfara. Una carrera que se presenta venturosa pues, en los primeros cuatro años, los combates se cuentan por victorias. En Montcada, pueblo situado muy próximo a Alfara, el Señor Moroder, propietario de una enorme granja donde los naranjos perfumaban el ambiente, y gran aficionado al boxeo, y a José, le montó un ring en uno de los graneros de los que disponía donde, en medio del olor a algarrobas, decenas de aficionados acudían a verlo entrenar.

Estos son los púgiles a los que se enfrentó en 1927 en la categoría de los semi-pesados. El resultado lo expresamos por medio de estas abreviaciones g.p, gana por puntos; g.ab, gana por abandono; g.k.o, gana por kao. Listado de contrincantes y resultado: Corral, g.p; Gimeno, g.p; J. Baixauli, g.p; Pascual, g.ab; Ucedo, g.k.o; Salvador, g.k.o; Vicente Baixauli, g.k.o; Jiménez, g.ab.

El año 1928 aportó nuevos triunfos para el Tigre de Alfara y ya contaba con un nutrido grupo de seguidores que le acompañaban y de los que la prensa daba cuenta. El Mercantil Valenciano del día 29.6.1928 comenta que en el combate entre Martínez de Alfara y Raga de Paterna hubo enfrentamientos e insultos entre los espectadores. El Mercantil Valenciano se convirtió en el gran promotor de la carrera del Tigre. Este diario cuenta que cuando algún vecino comentaba que era de Alfara, alguien siempre añadía: “del pueblo del Tigre”.

El año 1930 fue crucial en su carrera deportiva. El periódico Mundo Deportivo de Barcelona de fecha 28.2.1930 comentaba la próxima celebración en València del campeonato nacional del peso mediofuerte en la plaza de toros y que Martínez de Alfara tendría enfrente al vasco Antonio Gabiola. El boxeador vasco fue descalificado en el octavo asalto por golpe bajo, con lo que el Tigre lograba su primer título. La crónica del Mercantil Valenciano del 2 de marzo comenta que la plaza de toros estaba a rebosar, que la entrada más barata costaba 2 pesetas, que las mujeres entraron gratis y que Martínez se embolsó 6.000 pesetas.

Unos meses después, el periódico Mundo Deportivo del 20.7.1930 da cuenta de la revancha del combate de boxeo, celebrado la noche anterior en la plaza de toros, y con el título nacional en juego, entre el Tigre y Antón Gabiola, y ahora el Tigre se adjudicó el triunfo a los puntos.

El 2 de octubre de 1930, y de nuevo en València, Antón Gabiola boxea en el coso valenciano con el púgil hispano-filipino Luís Logan. En el décimo asalto el vasco recibió un duro golpe del que no se recupera en el ring, es llevado a le enfermería y dos días después fallece en la Clínica de la Mutualidad Levantina. Todos los periódicos de la ciudad recogen la noticia y el entierro se convierte en un acto multitudinario. Posteriormente, sus restos fueron trasladados a Bilbao. Un gran número de boxeadores, entre ellos Martínez, se ofrecieron para celebrar una velada a beneficio de la familia que tuvo lugar el 31 de enero de 1931 y en la que se recaudaron 16 000 pesetas43.

El periódico madrileño Gran Sport reproduce el 5 de noviembre de 1930 una entrevista con Martínez de Alfara, en la que el periodista Isidro Corbinos señala varios aspectos de este boxeador y le dedica esta frase:

Es un gran valor del pugilismo español. Está por desbrozar… Porque el muchacho se ha criado así… un poco a la intemperie. Es un poco brusco y fuerte como un roble. El día que boxea en Valencia no queda nadie en el pueblo. Ni el alcalde ni el maestro de la escuela ni el boticario.

Los periódicos valencianos cuentan que el barranco del Carraixet, la Alameda de València, la carretera de Montcada y la playa de la Malvarrosa son los lugares frecuentados en sus footings mañaneros. Luego están las sesiones en el gimnasio del Jai Alai, en la Granja Moroder, sus entrenes con los sparrings, los ejercicios de sombra, y las charlas con su manager. Francisco Calvo en su libro El Tigre de Alfara el gran campeón que la guerra destronó (2015) lo narra así:

Cuando salía a correr en chándal por el Camino de Montcada, la Alameda de Valencia, por los alrededores de Alfara del Patriarca, por el barranco del Carraixet, los vecinos se paraban a saludarlo, le observaban con curiosidad y admiración.

El Heraldo de Madrid del día 11.11.1931 resume la trayectoria del Tigre y destaca que, en los años 1927, 1928 y 1929 ha ganado todos los combates salvo dos nulos con Raga y con Canudas y que estima que está en condiciones de asumir la conquista del título continental.

Tras dos Knockouts llegó a la gloria

Antes de su gran éxito, José Martínez tuvo un largo camino que recorrer y con duras lecciones que aprender. La carrera fulgurante de José Martínez con 67 combates ganados sobre 73 disputados a principios de 1931, era una excelente carta de presentación para postularse como candidato al título continental, y los promotores contaban con un gran recinto, la plaza de toros, una afición enloquecida, y un campeón en ciernes.

El 18 de marzo de 1931, falta menos de un mes para la proclamación de la República. En la plaza de toros de València no cabe un alfiler. Se disputa el campeonato de Europa de los semipesados y la expectación en la ciudad es enorme. Enfrente tiene al alemán Ernst Pistulla. Alarcón es el promotor y el éxito económico está asegurado. Se inicia el combate con la iniciativa del Tigre de Alfara, si bien enfrente tenía a un púgil más experimentado, más hecho. A medida que avanza el combate Martínez se desfonda y el árbitro da como vencedor al alemán. El público reaccionó de manera violenta, con agresión al árbitro y actos vandálicos que supusieron una dura sanción a la ciudad de València de cara a la celebración de nuevos combates. De cualquier modo, hubo crónicas en las que se señaló que un match nulo hubiera sido más justo.

Así lo cuenta La Correspondencia de España:

El campeonato europeo de los semipesados fue adjudicado anoche al alemán Pistulla, en su lucha contra Martínez de Alfara. El bravo representante del pugilismo valenciano perdió por puntos y ha visto cortada su triunfal carrera conociendo al fin la derrota en un match de tan gran trascendencia cual es el que se disputó anoche, lo que aumentó sin duda la general contrariedad. Al tigre de Alfara le fue, en cierta manera escamoteado un triunfo que, si bien no obtuvo en aplastante diferencia sobre su adversario, sí en la suficiente proporción de puntos para que, a nuestro entender, podamos juzgarle vencedor. Un match nulo fue realmente la resultante de los tres dictámenes arbitrales obtenido para decidir el fallo, pero Schemann, el juez, resolvió a favor del alemán.

Si algo caracterizó la vida de Martínez de Alfara hasta sus últimos días, fue su enorme capacidad para encajar la adversidad. A pesar de la derrota con Pistulla, José Martínez no se dio por vencido y, tras una nueva serie de victorias contundentes, es de nuevo proclamado candidato al título continental. El 25 de junio de 1932, la plaza de toros de València presenció un combate de boxeo que marcó su carrera deportiva. Enfrente del Tigre está el alemán Adolf Heuser. José Martínez cuenta como preparador a Pedro Sáez, una de las personas más entendidas en este tiempo. Se ha concentrado en Viver, un pueblo de montaña de la provincia de Castellón, donde ha podido vivir tranquilo y entrenar entre pinares. El destino le juega una mala pasada. Las crónicas de los periódicos apuntan a que el Tigre subió al ring ya derrotado; otras a que su exceso de confianza le hizo descuidar la guarda, y al minuto ya se encontraba tumbado en la lona con un golpe a la mandíbula. Esta derrota fue muy dura. La pitada contra el púgil de Alfara fue enorme. Las burlas de sus oponentes le causaron un enorme enfado que solo con nuevos triunfos podría paliar. De este modo el periódico Mundo Deportivo de fecha 26 de junio de 1932 describe el combate:

Anoche en València Heuser pulverizó a Martínez de Alfara en un round. La ovación que los valencianos tributaron al alemán fue tan grande como la bronca al campeón español. Sobre la báscula he visto a Martínez de Alfara desconocido, pálido, nervioso, prematuramente nervioso para un hombre que ya se ha visto en tan importante trance. Martínez ascendió al ring pálido, sin moral, batido antes de empezar. Al de Alfara le dijeron que Heuser era muy bueno, que, si ya no pudo con Pistulla, este segundo intento sería vano también. Unos ataques fieros del alemán, en tromba, con rudeza, y Martínez retrocediendo se ha dejado cazar. El público valenciano ha tardado en estallar, primero una ovación ensordecedora al alemán, después una bronca grande, tremenda a su ex ídolo.

En esos momentos, José Martínez cuenta con 21 años y enfrentaba un escepticismo generalizado respecto al potencial de su carrera deportiva. Lo lógico hubiera sido que colgará los guantes y viviera de los recuerdos. Sin embargo, el Tigre no echó la toalla. A partir de ahora va a entrenar con Juan Tomás y lo va a hacer en el gimnasio emplazado en la calle Doctor Sumsi de València. Combate a combate el Tigre fue recuperando la estima y las victorias se sucedieron contra boxeadores afamados. En abril de 1933, vuelve a pelear ante los suyos y a ganar tras encadenar una docena de triunfos. A finales de 1933 la IBU (International Boxing Union) designa de nuevo a Martínez como aspirante al título europeo.

Ahora el escenario es el teatro Olympia de Barcelona, y la fecha el 7 de febrero de 1934. El belga ha aguantado lo que ha podido, pero el combate toca a su fin, los asaltos se han sucedido y cada vez más el Tigre acosa y pone en evidencia que tiene más chance de llevarse el codiciado título de campeón de Europa que minutos después certificara al árbitro del combate. De este modo, el Mundo Deportivo del 8 de febrero de 1934 dio la noticia:

Anoche en el Olympia venció el Tigre, y Martínez de Alfara es campeón de Europa de semipesados. El belga Steyaert opuso dura resistencia y solo hizo posible la contundente victoria por puntos. Martínez hizo anoche el combate que debía hacer, el combate que, en verdad, nadie se hubiera atrevido a esperar de quien ha sido toda su carrera un púgil temperamental. Martínez tuvo la intuición de que, ante un as de la esgrima, ante un boxeador maravilloso, el lanzarse a fondo desde los primeros momentos era, más que peligroso, suicidio. Martínez en la primera parte del combate hizo lo que debía hacer, lo único que podía hacer: boxear al belga.

El 25 de marzo de 1934 se enfrentó en París, en el Palais des Sports, con el campeón del mundo, el francés Marcel Thil, a quien puso en serios apuros. Años más tarde, fue su sparring. Martínez siguió boxeando a lo largo de los años 1935 y 1936 y ampliando su palmarés. El 14 de febrero de 1936 la prensa valenciana da cuenta del banquete homenaje al campeón de los semipesados, celebrado en el restaurante del club Náutico donde acudieron aficionados, boxeadores y representantes de la prensa deportiva. Al finalizar el banquete, José Martínez tomó la palabra para agradecer la presencia de tantos amigos.

Compromiso con la República

En líneas generales, los boxeadores pertenecían a familias muy humildes. La República suponía para ellos un cambio y les hablaba de cultura, de progreso, de igualdad. Estos jóvenes trabajaban en el campo, eran albañiles o estibadores, y destacaban por su fuerza. José Martínez no dudo en apoyar a la República. De este modo se dirigía Martínez al pueblo en lucha en El Diario el Mercantil Valenciano de 19 de agosto de 1936:

Encontrándome al servicio de las milicias en mi pueblo de Alfara, y habiéndome surgido la idea de contribuir con mi esfuerzo a engrosar las recaudaciones que se destinan a mis hermanos en lucha en defensa de la libertad y la República me ofrezco incondicionalmente a tomar parte en alguna velada de boxeo.

En Madrid, el 2 de septiembre, en el Circo Price, tomó parte en una velada organizada por el partido comunista, donde el batallón Pasionaria le entregó un mosquetón tomado a los facciosos. Esta aproximación a los comunistas, y su ausencia de los campos de batalla, le supuso enemigos acérrimos en Alfara. Los milicianos le echaban en falta estar en el Frente como tantos y tantos valencianos.

La casa de José Martínez fue requisada. Su mujer Elvira y su hija se trasladaron a València y José marchó a Francia en gira forzosa. Se instaló en París donde siguió recaudando fondos para la República hasta 1938, que embarcó para Argentina donde continuó su carrera hasta 1943. Luego se estableció en Mar del Plata y se convirtió en una gran celebridad de boxeo. Su mujer Elvira, acabada la guerra, subsistió como pudo, vendió lo poco que le quedaba y en 1941 embarcó para Argentina.

Las huellas del exilio: París y Mar de Plata

Antes de instalarse en Francia y, ya en plena guerra civil, José Martínez boxeó en el Luna Park44 de Buenos Aires con el argentino José Carattoli, en ese momento el mejor mediopesado del mundo. El combate se celebró el 17 de septiembre de 1936 y el resultado fue empate a los puntos.

De regreso a València boxeó en Barcelona siempre en apoyo de la República y, a principios de 1937, se especula que combatirá en Marsella. El 4 de marzo de ese año hace match nulo con el griego Christoforidis según el Mundo Deportivo de fecha 5 de marzo de 1937. Un mes después, el 3 de abril, en el ring del Palais des Sports de Paris se volvieron a enfrentar y de nuevo match nulo en un combate memorable según Le Figaro. Le Petit Parisien del 1 de agosto de 1937 publica que Martínez está contratado como sparring del campeón francés Marcel Thil, que prepara su pelea con el estadounidense Fred Apostoli.

Mundo Deportivo informa el 2 de octubre de 1937 que el Tigre de Alfara venció en la Sala Wagram de París a italiano Liani. Cabe señalar que la Sala Wagram para muchos aficionados franceses es la catedral del boxeo. Situada París, en la avenida del mismo nombre, su ring está asociado con el boxeador Marcel Cerdán y la cantante Édith Piaf. El primer combate de boxeo celebrado en Francia tuvo lugar en este recinto el 15 de febrero de 1903. Hubo nuevos triunfos para Martínez en la Sala Wagram ante el púgil Assane Diouf a los puntos el 22 de diciembre de 1937. A principios de 1938, el periódico Mundo Deportivo anuncia que José Martínez deja los rings franceses y se prepara para embarcar hacia Argentina.

Mundo Deportivo de Barcelona, en fecha 20 de enero de 1938, informa que Martínez de Alfara reside en París desde hace más de un año y que ha decidido abandonar Francia y embarcarse hacia Argentina, dado que el manager Dorval le ha propuesto efectuar en Buenos  Aires varios combates. José Martínez embarcó en el puerto de Marsella a principios del mes de enero de 1938 en el Alsina un buque de la Sociedad General de Trasportes Marítimos franceses.

El 28 de enero de 1938 Martínez pisó el suelo argentino. En esos momentos cuenta con 27 años. En cuanto a su mujer, Elvira Villena, desembarcó en Buenos Aires el 16 de julio de 1941, procedente de Cádiz, en el barco Cabo de Buena Esperanza. En esos momentos, Elvira contaba con 28 años de edad e iba acompañada de su hijo Pepito, de cinco años.

Los primeros combates de José Martínez en Argentina tuvieron lugar en el Luna Park. El Mercantil Valenciano, de fecha 10 de abril de 1938, daba esta noticia: “Buenos Aires. En el Luna Park pelearon el boxeador valenciano Martínez de Alfara y el campeón nacional Jacinto Invierno. La pelea fue a 12 asaltos y la ganó el boxeador español por puntos. El combate fue emocionante y disputadísimo”. Por su parte, el diario francés l’Humanité del día 17.12.1938 da cuenta de la derrota de José Martínez ante en chileno Fernandito en combate celebrado en Santiago.

A lo largo de los años 1939, 1940, 1941 y 1942 siguió enfrentándose a púgiles como Raúl Rodríguez de Argentina, el portugués Antonio Soares, el canadiense Sonny Jones y Alfredo Lagay de Santa Fe. Años después, la revista argentina Gente de box en julio de 1955, dedicó un artículo al Tigre donde le dedica estas palabras:

Legendario en el mundo del box, quedó grabado su nombre de combate. Quedó atrás su nombre de pila José, y hasta sus apellidos, Martínez Valero. Primero fue aquel pibe Martínez, el de Alfara y luego el tigre de Alfara. Así le bautizó el periodista deportivo de El Mercantil de Valencia para clasificar su estilo de pelea, y así quedó para siempre.

En este artículo también se dan datos sobre su familia y su vida profesional. Por ejemplo, describe su mujer con rasgos estereotipados de aquella época de lo que se consideraba una “mujer típicamente española”, guapísima, jovial, hacendosa y cuidadosa de los recuerdos que le quedan del esposo famoso, pero también de trayectoria honesta y valiente.

Martínez se instaló en 1942 en Mar de Plata, en la calle Pampa, número 1665, y años después entrena en el Estadio Bristol45 donde decenas de boxeadores reciben sus clases y, tras ellas, acude a una confitería céntrica donde acuden amigos que le manifiestan su aprecio. El Bristol y el Luna Park fueron los dos grandes centros boxísticos del boxeo argentino. El periodista Raúl Rodríguez en el artículo dedicado al tigre de Alfara y su aporte al boxeo marplantese, aporta una larga lista de boxeadores que recibieron sus enseñanzas: Ubaldo Francisco Sacco, Rafael Merentino, Antonio Cuevas, Vicente Jorge, Marío Tarsetti, Ángel Alberto “Tato” Coria, Óscar Lucero, Juan Carreño… Ciudadano argentino desde 1956, recibió un entrañable homenaje por parte del mundo del boxeo argentino. Después, trabajó de portero en un edificio junto con Elvira, hasta caer enfermo. Su hijo, Pepito Martínez Villena, ayudó a su padre en el Bristol, luego trabajó de tornero, se casó y tuvo una niña llamada Cristina Edith que actualmente vive en España. Martínez tuvo un segundo hijo, Miguel Ángel, que empezó a boxear y tuvo que dejarlo por serios problemas en los ojos.

El 14 de octubre de 1963, el día de su cumpleaños, falleció José Martínez víctima de un cáncer, a la edad de 52 años. Así dio la noticia el diario Levante de fecha 16 de octubre de 1963:

Mar de Plata. Ha fallecido en esta ciudad el púgil español José Martínez Valero, el tigre de Alfara, radicado desde hace tiempo en Argentina. Oriundo de Valencia llegó a conquistar el título de los semipesados de su país y de Europa. Retirado se había dedicado en Mar de Plata a formar nuevos boxeadores.

El Mundo Deportivo de Barcelona 17.10.1963 le dedicó estas líneas:

José Martínez de Alfara. Excampeón de Europa de los semipesados falleció en la Argentina. En la actualidad se dedicaba a preparar nuevas promociones de pugilistas en Mar del Plata. Inesperadamente, con esa inoportunidad de las cosas desagradables, una lacónica referencia de agencia nos ha enterado de la luctuosa noticia del fallecimiento de un gran boxeador español, en la lejana Argentina. De un hombre que, con su inextinguible bravura tan propia de nuestra raza, extendió el nombre de España, cabalgando en su ingente fama, adquirida calzando un par de guantes rellenos de crin, por todo el mundo. José Martínez de Alfara fue el verdadero ídolo valenciano. Nadie como él llenaba hasta los topes la plaza de toros de Valencia, de su época.

Periódicos como Las Provincias, Jornada, El Diario Vasco, ABC, la revista Boxeo también dieron noticia de su fallecimiento, si bien muy escuetamente.

De un modo u otro, a partir del corpus de datos recabados al Tigre de Alfara se le identifica como un hombre honrado, generoso, trabajador, noble, demócrata y luchador, que estuvo muy por encima de unos y de otros.

Conclusiones

Este capítulo no solo ha buscado rescatar del olvido la figura de José Martínez El Tigre de Alfara, sino divulgar y poner en valor su figura y su legado. A través de un enfoque metodológico que ha combinado el método biográfico, la investigación documental y las entrevistas en profundidad, se ha reconstruido su carrera boxística, su experiencia como exiliado y su impacto en el deporte valenciano y español.

¿Por qué José Martínez no volvió a su tierra? Probablemente por un conjunto de factores: la brutalidad del régimen con los vencidos, el saqueo de su casa de Alfara del Patriarca, el odio que despertaba su persona entre algunos paisanos, y el hecho de encontrase querido y estimado en Mar de Plata fueron argumentos suficientes para olvidar unos años en los que la caja de Pandora desató las furias de las venganzas y arreglos de cuentas sobre una España enlutada.

Otros deportistas valencianos, como el jugador internacional de rugby Enrique Georgacopulos, el atleta internacional José Catalina Llorens Lacomba, el polifacético y pionero de la medicina deportiva Manuel Usano, el portero del Valencia FC Enrique Cano que falleció en Montevideo, el fabuloso pilotari Isidro Muñoz El Perolero, la fenomenal atleta y jugadora de pelota valenciana Juana Reinés o la activista social y atleta Alejandra Soler, son solo una pequeña muestra de lo que supuso la diáspora deportiva del deporte valenciano de la que José Martínez fue el que brilló más, en la noche de la posguerra.

En ese sentido, las conclusiones principales de este estudio revelan la importancia de Martínez de Alfara como figura deportiva de primer nivel, campeón de Europa y un referente ineludible para el boxeo valenciano y español. Su exilio, consecuencia de la Guerra Civil Española, añade una dimensión humana y política a su historia, conectándolo con un período crucial de la historia de España y Europa. El análisis de su trayectoria permite comprender mejor las consecuencias del conflicto bélico y el impacto del exilio en la vida de miles de personas y en el conjunto de la sociedad española.

Sin embargo, a pesar de sus logros deportivos y su relevancia histórica, la figura de Martínez de Alfara ha permanecido ampliamente desconocida para la sociedad valenciana. Este olvido plantea interrogantes sobre los mecanismos de la memoria colectiva y la necesidad de recuperar y divulgar historias como la suya. La invisibilización de figuras como Martínez de Alfara representa una pérdida para el patrimonio deportivo y cultural del País Valenciano.

Por ello, resulta fundamental proponer medidas concretas para poner en valor y divulgar su legado, asegurando que su historia sea conocida y reconocida por las generaciones presentes y futuras. Algunas posibles líneas de actuación que se podrían realizar serian: una muestra itinerante que recorra la vida y la carrera de Martínez de Alfara, incluyendo fotografías, recortes de prensa, objetos de época… También se podría producir un documental audiovisual que narre su historia, utilizando imágenes de archivo, entrevistas a expertos y recreaciones e igualmente sería oportuno incorporar la figura de Martínez de Alfara en los contenidos curriculares de educación física e historia en los centros educativos valencianos, como ejemplo de superación, resiliencia y deportividad. Asimismo, convendría profundizar en los homenajes y reconocimientos públicos a su figura por lo que se podría organizar actos de homenaje con la participación de autoridades, deportistas y representantes de la sociedad civil. Se podría considerar la posibilidad de nombrar un espacio público deportivo en su honor o que una gran competición boxística llevara su nombre. Estas medidas, implementadas de manera conjunta y coordinada, contribuirían a rescatar del olvido la figura de José Martínez de Alfara, El Tigre de Alfara, y a difundir su legado entre la sociedad valenciana, reconociendo su importancia como deportista y como parte de la memoria democrática de la Comunitat Valenciana poniendo así de manifiesto que la guerra de España no solo fue un trauma social para intelectuales, escritores, poetas, filósofos, artistas o gente del campo, sino también para muchos deportistas.

Agradecimientos

Esta publicación forma parte del proyecto “Deportistas valencianos exiliados y represaliados” de la convocatoria MEMUNI/2023/6 subvencionado por la Conselleria de Participació, Transparència, Cooperació i Qualitat Democràtica/Conselleria de Presidència de la Generalitat Valenciana.


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Pujadas Xavier (coord.), Atletas y ciudadanos: historia social del deporte en España (1870-2010), Madrid, Alianza, 2011.

Riaño Catalina, Historia cultural del deporte y la mujer en la España de la primera mitad del siglo XX a través de la vida y obra de Elia María González y López Chicheri “Lilí Álvarez”, Madrid, Estudios sobre Ciencias del Deporte. Consejo Superior de Deportes, 2004.

Rivero Antonio, Deporte y modernización. La actividad física como elemento de transformación social y cultural en España, 1910-1936, Sevilla, Wanceulen Editorial Deportiva, 2005.

Soldado Alberto (ed.), Joc de pilota. Historia de un deporte valenciano, València, PubliTrade, 1988.

Taibo Carlos, Anarquismos: ayer, hoy y mañana, Madrid, Alianza Editorial, 2022.

Tuñón de Lara Manuel, La España del siglo XX, Barcelona, Editorial Laia, 1974.

Tusell, Javier, Historia de España en el siglo XX, Barcelona, Taurus, 2012.

Vázquez Montalbán Manuel, Los demonios familiares de Franco, Madrid, Público, 2009.

Vilar Pierre, Historia de España, Paris, Librairie Espagnole, 1975.

Viñas Ángel, La República Española en guerra, Barcelona, Editorial Crítica, 2009.

Notes

* José Martínez de Alfara : boxe, oubli et mémoire démocratique du sport espagnol / José Martínez de Alfara: Boxing, oblivion, and the democratic memory of Spanish sport

  1. Cabo Alandes Francisco, El tigre de Alfara, el gran campeón que la guerra destronó, València, Ajuntament d’ Alfara del Patriarca i Diputació de València, 2015.
  2. Agulló Albuixech Recaredo y Agulló Calatayud Víctor, “Deportistas valencianos en el exilio”, Laberintos: revista de estudios sobre los exilios culturales españoles, vol. 18, 2016, p. 7-36.
  3. Revel Jacques, “Microanálisis y construcción de lo social”, Anuario IEHS: Instituto de Estudios histórico sociales, vol. 10, 1995, p. 125-143.
  4. Berteaux Aniel, Los relatos de vida. Perspectiva etnosociológica, Barcelona, Ediciones Bellaterra, 2005. Pujadas Juan José, El método biográfico: el uso de las historias de vida en Ciencias Sociales, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas/Colección “Cuadernos Metodológicos”, 1992. Gallego Noche María Beatriz, “La investigación biográfico-narrativa en un estudio sobre la situación de las mujeres en el deporte”, Revista de Investigación Educativa, vol. 26, n°1, 2008, p. 121-140.
  5. Chartier Roger, El mundo como representación: estudios sobre historia cultural, Barcelona, Gedisa, 2005.
  6. Guilleminault Gilbert, Le roman vrai de la III République, Paris, Denoël, 1956.
  7. Tusell Javier, Historia de España en el siglo XX, Barcelona, Taurus, 2012.
  8. Tuñón de Lara Manuel, La España del siglo XX, Barcelona, Editorial Laia, 1974.
  9. Vilar Pierre, Historia de España, Paris, Librairie Espagnole, 1975.
  10. Brenan Gerald, El laberinto español, Madrid, Globus comunicación, 1994.
  11. Casanova Julián y Gil Andrés Carlos, Historia de España en el siglo XX, Madrid, Ariel, 2009.
  12. Riaño Catalina, Historia cultural del deporte y la mujer en la España de la primera mitad del siglo XX a través de la vida y obra de Elia María González y López Chicheri « Lilí Álvarez », Madrid, Estudios sobre Ciencias del Deporte. Consejo Superior de Deportes, 2004.
  13. Giuseppe Fanelli introdujo hacia 1868 las ideas anarquistas en España, basadas en el apoyo mutuo, la libertad y la igualdad económica. En 1910 se fundó en Barcelona la Confederación del Trabajo que durante la guerra civil fue uno de los grandes pilares de la República con cuatro carteras ministeriales. Para más información consultar: Taibo Carlos, Anarquismos: ayer, hoy y mañana, Madrid, Alianza Editorial, 2022.
  14. La Unión General de Trabajadores fue fundada por Pablo Iglesias Posse en 1888 en Barcelona coincidiendo con la Exposición Universal. La UGT nació en íntima relación con el socialismo marxista y evolucionó hacia la socialdemocracia. Para más información consultar: Castillo Santiago, Historia de la UGT, un sindicalismo consciente, 1873-1914, Madrid, Siglo XXI editores.
  15. La F.U.E. se fundó en Madrid en 1927 y en Valencia a partir de 1929 desarrolló una destacada labor en ámbitos como la enseñanza, el deporte, las colonias escolares, el teatro y la cultura, y al mismo tiempo que revindicó una escuela y una universidad pública. Para más información consultar: Mancebo Alonso María Fernanda, La Universidad de Valencia en guerra: la F.U.E. (1936-1939), València, Ajuntament de València.
  16. Preston Paul, La Guerra Civil Espanyola, Barcelona, Base, 2006.
  17. Palabras de Francisco Franco en Lugo, el 21 de agosto de 1942.
  18. Vázquez Montalbán Manuel, Los demonios familiares de Franco, Madrid, Público, 2009.
  19. Viñas Ángel, La República Española en guerra, Barcelona, Editorial Crítica, 2009.
  20. Pujadas Xavier (coord.), Atletas y ciudadanos: historia social del deporte en España (1870-2010), Madrid, Alianza, 2011.
  21. Rivero Antonio, Deporte y modernización. La actividad física como elemento de transformación social y cultural en España, 1910-1936, Sevilla, Wanceulen Editorial Deportiva, 2005.
  22. Agulló Recaredo y Agulló Víctor, Pelayo 1868-2018, le emoción de jugar a pilota, València, Diputació de València, 2019.
  23. Bosch Josep Andreu, Los orígenes del deporte en València (1850-1931). De la tradición a la modernidad, Materiales para la Historia del Deporte, 12, 82-93, 2014. García Candau, Julián, El deporte en la Guerra Civil, Madrid, Espasa libros, 2007. Mestre Juan Antonio, Valencia 1936-39. La cultura deportiva de un pueblo, València, Ajuntament de València, 1987.
  24. Agulló Albuixech Recaredo, Historia del atletismo valenciano, València, Generalitat Valenciana, 1984.
  25. Manzanet Gerardo, Orígenes de la natación valenciana 1900-1936, València, Universitat de València, 2021.
  26. Lloret Paco, Historia de la Vuelta Ciclista a la Comunidad Valenciana 1929-2024, València, Àrbena, 2024.
  27. Mestre Juan Antonio y Navarro Luz, Travesía del puerto: travesía a nado al Puerto de Valencia: historia de una afición, València, Ajuntament de València, 2011.
  28. Hernández Perpiñá Jaime, 40 históricos del deporte valenciano, València, Federico Domenech, 1988.
  29. Millo Llorenç, El Trinquet, València, Prometeo, 1976.
  30. Soldado Alberto (ed.), Joc de pilota. Historia de un deporte valenciano, València, PubliTrade, 1988.
  31. Paricio Helena y Agulló Víctor, “Raquetistas en València” (epílogo) en González Abrisketa, Olatz. Raquetistas. Gloria, represión y olvido de las pelotaris profesionales, Vitoria-Gasteiz, Sans Soleil Ediciones, 247-280, 2022.
  32. Agulló Albuixech Recaredo y Agulló Calatayud Víctor, Los orígenes del rugby en Valencia, València, Consell Valencià de Cultura, 2022.
  33. Barona Vilar Josep Lluís (ed), La Facultad de Medicina de València, cinco siglos de historia, València, Publicacions de la Universitat de València, 2021.
  34. Barberà Enrique, Estampas de luz. Diario de un condenado a muerte (1941-1942), Barcelona, RBA Libros, 2003.
  35. Egea Antonio y Gil Alfonso, Un siglo de futbol en la Comunidad Valenciana, València, Bancaixa, 1999.
  36. Carbonell Garañena Santiago, 50 años de periodismo deportivo 1922-1952, València, Federico Domenech, 1972.
  37. Corell Rausell José, Ilustres del Periodismo Deportivo Valenciano. Historia del último siglodel milenio, València, Colección Aula Deportiva-Fundación Deportiva Municipal-Ajuntament de València, 2003.
  38. El Jai Alai era un recinto deportivo ubicado próximo a Alameda y los Viveros donde originariamente se jugaba a pelota vasca. Inaugurado el 11 de marzo de 1893 y con capacidad para 6.500 personas se utilizó también para la celebración de grandes mítines políticos. Para más información: Agulló Recaredo y Agulló Víctor, Pelayo 1868-2018, le emoción de jugar a pilota, València, Diputació de València, 2019.
  39. González Julio y Valero Manuel, 100 años de boxeo en la Comunidad valenciana, València, Federació de Boxeig de la Comunitat Valenciana, 2022.
  40. El periódico El Mercantil Valenciano se caracterizaba por una línea editorial republicana, liberal y de izquierdas con una notable inclinación hacia el valencianismo.
  41. Variante del catalán, hablada en aquel momento por la amplia mayoría de la población valenciana.
  42. Domínguez Miguel, De Sangchili a Kempes, València, Ruvi, 1994.
  43. Para poner esta cifra en contexto se puede señalar que un agricultor podría ganar unas 150 pesetas mensuales y un obrero unas 210.
  44. Luna Park fue un enorme estadio de la ciudad de Buenos Aires inaugurado en febrero de 1932 con un carnaval. El 5 de marzo de 1932 sirvió por primera vez de escenario para un combate de boxeo. Bailes, conciertos, combates de boxeo y mítines políticos se celebraron en este recinto.
  45. El estadio Bristol fue inaugurado el 2 de febrero de 1946. Tenía capacidad para 8.000 espectadores. Deportes como el básquet, el futbol en categoría infantil y el hockey celebraron decenas de partidos. Estuvo considerado como la catedral de boxeo argentino y en ello contribuyó enormemente José Martínez.
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EAN html : 9791030012231
ISBN html : 979-10-300-1223-1
ISBN pdf : 979-10-300-1224-8
ISBN EPub 3 : 979-10-300-1226-2
Volume : 35
ISSN : 2741-1818
Posté le 29/04/2026
23 p.
Code CLIL : 4096
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Comment citer

Agulló Albuixech, Recaredo, Agulló Calatayud, Víctor, Arteta Molina, Dayana, Paricio de Castro, Helena, « José Martínez de Alfara, campeón de Europa de boxeo, el gran olvidado del deporte valenciano », in : Loudcher, Jean-François, Hernandez, Yannick, dir., Techniques du corps, Arts Martiaux et Sports de combat. Du quotidien aux JOP / Body Technics, Martial Arts and Combat Sports. From the Everyday to the OGP / Técnicas corporales, Artes Marciales y Deportes de combate. De lo cotidiano a los JJ.OO.PP., Pessac, Presses universitaires de Bordeaux, collection PrimaLun@ 35, 2026, 315-338, [URL] https://una-editions.fr/jose-martinez-de-alfara-campeon-de-europa-de-boxeo
Illustration de couverture • Image créée par les directeurs avec IA (copilot) représentant une combattante de capoeira et un combattant de judo qui s'amusent sur des formules de biomécanique, évoquant les Jeux Olympiques sans leurs symboles officiels, dans un décor antique et un design moderne des années 1930 où l'on ne voit que des lignes qui font deviner le mouvement plus qu'elles ne le montrent.
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