Los cinco textos de esta primera parte tratan todos sobre las TC en el ámbito de los deportes de combate y de las artes marciales a través de sus transformaciones socioculturales, captadas mediante diferentes formas de modelización destinadas a dar cuenta de ellas. El primero, redactado por Jean-François Loudcher, propone una reflexión histórica sobre la definición de la noción de TC en el ámbito de las prácticas físicas no productivas, y más concretamente en el boxeo desde el punto de vista de los ataques, según un enfoque antropoepistemológico. De este modo, permite determinar formas específicas según tres períodos que abarcan desde el siglo XVIII hasta el siglo XX y que se caracterizan por contextos de transmisión originales, desde TC de tipo adaptativo hasta técnicas deportivas, pasando por TC de orden instrumental. Se identifican TC con con una orientación generativa que, bastante típicas del fenómeno de deportivización, sirven como transición. »
Matthias Röhrig Assunção intenta identificar las evoluciones de la ginga (“juego de piernas” en portugués) de la capoeira, una especie de actitud de guardia que presenta una actividad básica a partir de la cual se incorporan todas las demás TC. Pasando alternativamente a la izquierda y a la derecha mediante un balanceo constante, se analiza a partir de fuentes iconográficas existentes desde el siglo XIX, así como en los manuales de instrucciones del siglo siguiente. El texto trata de problematizar estos cambios en la forma de la ginga, dando cuenta de las persistencias y las rupturas, cuestionando ciertos esencialismos que circulan masivamente entre muchos grupos de capoeira actuales, así como en las redes sociales. Matthias Röhrig Assunção distingue entonces varias gingas históricas según períodos que podrían compararse con otras actividades de combate como el boxeo.
¿Se adquiere el progreso técnico en las artes marciales gracias a las relaciones socioespaciales entre los practicantes? Esta interesante pregunta, planteada por Alexandre Reubrecht a través del estudio de grupos de capoeira, se basa en la idea de que las TC sufren alteraciones en función de sus contextos de práctica. Es cierto que sabemos que el grupo, y más ampliamente el “colectivo”, está formado por clases sociales y/o culturales relativamente “homogéneas”, esenciales para la construcción de las TC en determinadas configuraciones sociales, como en el caso de las técnicas de patada de la savate o los golpes de puño del boxeo inglés. Pero la capoeira, práctica híbrida que se configura entre danza, arte de combate, deporte y actividad educativa, difícilmente puede ser comprendida de esta manera en nuestras sociedades modernas. Teniendo en cuenta que la difusión del arte pasa por lógicas territoriales y reticulares, el autor vuelve sobre los procesos de aprendizaje de la capoeira en Europa occidental, centrándose en el caso de los grupos implantados en Île-de-France. Los capoeiristas sienten allí ya sea un apego al territorio, al lugar donde surgió su asociación y a la estructura desterritorializada o transnacional que representa el “grupo”, o bien a una escuela multisituada regida por un mestre que favorece ciertas formas de TC.
Patrice Régnier y Olivier Bernard exploran una dimensión que podría acercarse al estudio anterior. De hecho, postulan que las técnicas corporales marciales adquieren valor gracias a un sistema de apego emocional, ya que es a través de este mecanismo que los individuos se convierten en practicantes. Por lo tanto, los autores desmontan los mecanismos sociológicos que lo dinamizan. Una comparación entre diferentes actividades marciales posmodernas, la práctica ecuestre y la del karate, pone de relieve las dinámicas comunes de aprendizaje de estas disciplinas, es decir, los procesos de transmisión de valores, normas e imaginarios. A través de una reflexión sobre la transmisión de las representaciones, los autores subrayan que el apego y la sensibilidad de los practicantes hacia su disciplina son lo que orienta su comportamiento y su pertenencia. La variedad de orígenes de las prácticas marciales solo tiene parangón en el número de sistemas simbólicos que les corresponden. Cada grupo de practicantes es en sí mismo una subcultura que defiende moralmente su sistema de apego en una gran diversidad de actividades marciales.
Finalmente, el último texto propone una modelización innovadora de la técnica del judo de pie, articulada en torno a un tríptico: equilibrio/postura/desplazamiento, agarres y proyecciones/caídas. Cédric Terret demuestra, mediante un análisis cruzado de enfoques biomecánicos y empíricos, la complementariedad de estas perspectivas para profundizar en la comprensión de los gestos técnicos. Los datos empíricos, procedentes de la tradición pedagógica y de obras técnicas, se combinan con estudios científicos centrados en la cinemática y la dinámica para ofrecer un marco global y coherente. Este enfoque permite comprender mejor la complejidad motora del judoka en un contexto ecológico. El capítulo también pone de relieve la necesidad de anclar estos análisis en una reflexión epistemológica más amplia, en la que la tradición y la innovación se alimentan mutuamente, confirmando así la pertinencia de esta modelización para la enseñanza, el entrenamiento y la investigación.